Crisis, oportunidad y cambio

Cambio, Carreras, Consejos, Crisis económica, Desempleo, Empleo, Prioridades Añadir un comentario

Gracias a que las culturas orientales están tan de moda en el Occidente, se ha popularizado el concepto de que en el idioma chino la palabra “crisis” es en cierta medida equivalente a “oportunidad”. Una lectura light de esta coincidencia lingüística, apropiada por la cultura popular y explotada en todo tipo de productos mercadotécnicos, puede hacernos creer que las épocas de crisis debieran ser algo divertido y hasta disfrutable, donde las opciones se abren frente a nosotros de manera fácil e indolora. Por supuesto, esto no es así. Las crisis implican cambios, y los cambios resultan siempre inhóspitos.

Los seres humanos construimos nuestra vida alrededor de premisas básicas, que nos permiten confiar en que el mundo funciona de alguna manera que, mal que bien, entendemos. Desde cosas simples como saber que tenemos dos manos o que la luz roja es “alto”,  hasta otras más complejas como saber qué papel jugamos en la vida de los demás, nuestra existencia se construye sobre referentes. Una crisis seria representa, a nivel individual y de grupo, que de pronto el mundo ya no resulta comprensible, que los referentes en que nos apoyábamos para vivir cada día ya no están allí. Y esto es, en el mejor de los casos, terrorífico. Por eso lo primero que es necesario hacer al enfrentar una crisis es asumir la angustia que ésta provoca, enfrentarla, sobrevivirla y digerirla. Esto no es de ninguna manera fácil, de hecho es bastante difícil, pero es posible. Y es en esa posibilidad de digerir la crisis donde está la oportunidad.

El primer momento de pánico al enfrentar una crisis lleva a intentar negar la situación, a hacer lo que sea con tal de no enfrentarla. Posteriormente, una vez que la situación es innegable, se buscan formas de volver atrás, de resistirse, actitud que es en sí misma una forma más sutil de negación. Cuando es obvio que no hay regreso, se empieza poco a poco a aceptar la nueva situación y, con paciencia y madurez, pueden incluso verse las ventajas que trajo el cambio. En esta etapa es donde es posible vislumbrar nuevas posibilidades que en efecto conviertan la crisis en oportunidad. Esto ocurre, sí, pero nótese, después de un trabajo personal arduo en el que debemos aceptar desprendernos del mundo como lo conocíamos.

Aquellas personas reconocidas por saber aprovechar las crisis tienen necesariamente una alta tolerancia a la frustración, lo que les permite ser flexibles y adaptarse rápidamente al presente, con lo que permiten que el pasado se quede donde debe estar y no seguir lamentándose por lo que no fue. La capacidad de tolerar la frustración permite sobreponerse a las caídas y tropiezos y encontrar las brechas que pueden convertirse en ventanas de oportunidad.

Sin duda, el 2009 nos traerá muchos cambios a nivel mundial, surgidos de la actual crisis y, por lo tanto, bastantes oportunidades; solamente debemos, como individuos y como sociedad, no perder la paciencia, tener confianza en nosotros mismos y tener el aguante necesario para encontrarlas.

Salomón Amkie

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