Te levantas, te metes a bañar, te arreglas y manejas por más de 1 hora para llegar al trabajo. Atiendes tu junta matutina, recibes llamadas y contestas correos. Cuando menos te lo esperas ya es hora de la comida: unos tacos, un refresco y de postre helado o flan.
Regresas a la oficina y te tomas 2 ó 3 cafecitos (para no quedarte dormido sobre el teclado) y poder completar la jornada laboral. La cama y la almohada son demasiado apetecibles, así que te acuestas sin cenar y sin poder moverte. ¿El resultado? Una colitis de miedo y bastantes kilos de más.
¿Te sientes identificado? La vida laboral lleva a muchas personas a pasar de la actividad al sedentarismo, lo cual se traduce en una mala alimentación, poca actividad física y problemas de salud.
No te conviertas en uno más y empieza por cambiar tu rutina diaria.
¡Muévete!
Existen miles de opciones para que realices actividad física. Ya sea por la mañana antes de la oficina, a la hora de la comida o saliendo del trabajo. Búscate un gimnasio cerca de tu casa o lugar de trabajo que te ofrezca todas las comodidades que estás buscando; compara precios y horarios.
Si no te interesa un gimnasio, busca otras maneras de ejercitarte. Únete a un club de alpinismo, inscríbete a la liga de volleyball de tu comunidad, saca a pasear a tu mascota más seguido y sube las escaleras en lugar de tomar el elevador.
Verás que estas acciones beneficiarán tu salud y tu figura, además de que en poco tiempo tendrás mayor condición física e incluso tu concentración y buen humor irán en aumento.
No sólo de pan vive el hombre…
No sólo el ejercicio cuenta en este cambio de rutina. Para ello debes también modificar tu alimentación. No quiere decir que tengas que renunciar a todo lo que te gusta y que debas vivir a base de ensaladas y frutas; lo importante es que estés consciente de qué tan sanos o dañinos son los alimentos que consumes todos los días.
Así, una vez que estés consciente, podrás empezar a buscar opciones más sanas para alimentarte. Por ejemplo: cambia esas frituras del mediodía por unas jícamas, en lugar de tomar tanto refresco toma agua natural y no te pases con el café.
Además es muy importante que realices las 3 comidas del día a su hora y que por ningún motivo te saltes el desayuno: no importa la prisa por llegar a la oficina o la cantidad de trabajo que tengas; siempre existe la opción de comprar comida nutritiva y así no pasar hambre después.
Verás que si sigues estos consejos, pronto tu cuerpo y tu mente te lo va a agradecer. No dejes que el estrés, la oficina y las horas de trabajo te consuman, ¡estás a tiempo de darle un rumbo sano a tu vida!
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Sofia Saucedo